Aunque en muchas ocasiones se busca el rendimiento de atleta de forma incondicional, es importante hacer un abordaje más profundo de aquello que lo puede llevar al podium, entre lo que se encuentra, como no podía ser de otra forma, cuidar de su salud. Quizás aquí podríamos hablar de que mas que un requisito, la salud es prerequisito para poder entrenar y competir de forma adecuada; no tiene sentido pensar que un atleta enfermo puede llegar a ser un campeón.

Entre los aspectos de salud que actualmente preocupan a la comunidad científica en torno al atleta están aquellos relacionados con la pobre salud oral que estos presentan. Por poner  datos sobre la mesa, en los JJOO de Londres (2012) las consultas por problemas dentales representaron el 30% de todas las visitas médicas de los deportistas. En un estudio más reciente realizado con 352 atletas de once deportes diferentes, se encontró que el 49,1% tenia caries dental, 41,4 enfermedad periodontal, sangrado gingival o presencia de sarro en un 77% y bolsas peridontales de al menos 4 mm en el 21,6%.

“La salud oral es un determinante importante de la calidad de vida viéndose disminuida por enfermedades que atañen a la boca como caries, enfermedad peridontal y pericoronaritis ”

En cuanto al rendimiento deportivo, si bien no existe un elevado cuerpo de evidencia del  binomio salud oral-rendimiento, si se conoce las enfermedades orales incrementan el dolor, inflamación sistémica y dañan la autoconfianza y socialización del deportista. Además, existen otras consecuencias que pueden afectar al rendimiento del deportista como la reducción de la ingesta de alimentos, dificultad para dormir y un aumento de la probabilidad de recurrencia de lesiones de músculo y tendón. Por ejemplo, en el estudio de Gallagher y colaboradores el 32% reportó un impacto de la salud oral en el rendimiento, con dolor en el 29,9%, dificultad para entrenar/competir con normalidad en el 9%, rendimiento afectado en el 5,8% y reducción del volumen de entrenamiento en el 3,8%. Otras dificultades incluían dificultad para comer (34,6%), descansar (15,1%) y para sonreír (17,2%). En cuanto a las lesiones, un estudio llevado a cabo con 184 jugadores de fútbol de primera división y 31 jugadores de fútbol de élite infantil y jóvenes, mostró que el 63% informaron de 1 o 2 problemas relacionados con la salud bucodental. Esto fue asociado con una mayor frecuencia de calambres musculares, aparición de nuevas lesiones musculares o tendinosas y mayor recurrencia de lesiones (Solleveld H. et al.,2015).

Aunque no se sabe mucho sobre las prácticas dietéticas de los deportistas de élite y su higiene oral, si es bien reconocido que son particularmente propensos a los problemas dentales relacionados con el efecto combinado de las características del entrenamiento o competición y la “dieta del deportista”. Los requisitos energéticos del deportista son mayores al de la población general y esto, en la mayoría de las ocasiones, les hace estar expuestos a un mayor número alimentos o suplementos que contribuyen a la aparición de diferentes problemas dentales. Estos alimentos/suplementos, generalmente son ricos en carbohidratos simples y compuestos ácidos, lo que en conjunto contribuyen a la caries dental y el desarrollo de la erosión dental. Por ejemplo, el alto contenido en azúcar de la mayoría de los suplementos deportivos aumenta el riesgo de enfermedad infecciosa. Los azúcares son fermentados dando lugar a un subproducto ácido causante de la desmineralización del esmalte cuando el pH de la superficie dental es inferior a 5.5. En importante tener en cuenta que en condiciones normales este proceso no ocurre, siendo un proceso reversible que va seguido de la remineralización de la superficie afectada. Sin embargo, los hábitos de alimentación especificas durante la práctica deportiva junto con los cambios que se pueden producir a nivel fisiológico con ella y una mala higiene bucodental pueden interrumpir el ciclo de desmineralización-mineralizacion. Gustaffson a mediados de los años 50 del siglo pasado dio cuenta de que la frecuencia de consumo de azúcar era más importante en la aparición de la caries que la propia cantidad. Hoy sabemos  existen estudios que muestran la relación entre la frecuencia de consumo de bebidas deportivas en niños y la caries dental. En cuanto al rendimiento, Frase et al.,2014, observaron la relación entre el entrenamiento semanal acumulativo y la prevalencia de caries, lo que tenia que ver con la mayor frecuencia de consumo de carbohidratos asociada también, a una disminución de la saliva.

“En un estudio con 31 triatletas (Bryant et al. 2011) se observó que el 84% consumía regularmente bebidas deportivas durante el entrenamiento (de 1 a 6 veces por semana) de las cuales 16% eran consumidas al menos 6 veces por semana; el 94% ingerían alimentos sólidos de los cuales solo el 58% durante el entrenamiento. La dieta de los triatletas tiene  un perfil de alto riesgo para caries dental y erosión por ingesta repetida de carbohidratos. “

Las bebidas deportivas, barritas y geles son cada vez mas populares tanto durante el entrenamiento como la competición. Estas bebidas contienen elevadas cantidades de carbohidratos (azúcares), sal, ácido cítrico…el consumo de estos productos de forma frecuente por parte del atleta coloca al deportista en un mayor riesgo de erosión dental y caries dental dependiente del ejercicio. Ten en cuenta que el deportista toma pequeños sorbos durante la competición lo que hace complicado el proceso de amortiguación oral durante el desarrollo de una prueba de resistencia prolongada reactivándose la desminarelizacion de forma constante y acelerándose la desmineralización… Pero no son los únicos factores, los nutricionales, los que afectan a la salud bucodental en el deportista. El mundo del deporte de élite, y en especial aquellos deportes donde prima la estética corporal o el peso, son altamente susceptibles a los desordenes de alimentación. En deportistas con este tipo de problemas es frecuente la erosión dental debido a la auto-provocación de vómitos.  En muchas ocasiones es difícil el diagnostico o reconocimiento de estas enfermedades, apareciendo como signo temprano estos daños erosivos a nivel dental. Otros factores como la deshidratación y un aumento de la sequedad de boca durante el ejercicio, actúan incrementado el impacto de los carbohidratos en la caries y de la acidez de las bebidas en la erosión dada la reducción del flujo de saliva. Recuerda, que tu saliva actúa como antimicrobiano y además tiene un efecto reminaralizante.

Por otro lado, en muchos deportes se produce una inmunodepresión meditada por el ejercicio, lo que daría lugar a una respuesta inmune ineficaz frente a los microbios orales patógenos. Por tanto, dada las repercusiones sobre la salud y el rendimiento, el atleta debe tener cuidado de controlar la calidad de los alimentos que consume a diario.

Antes todo esto ¿Qué podemos hacer? Es interesante la editorial publicada en el BJM que resalta “Nutrición y salud oral: tiempo para la acción” , donde se dictan algunos de los siguiente consejos:

1. Eliminar suplementos no beneficiosos para la competición, entrenamiento o la recuperación. Los suplementos de bebidas deportivas o qué contienen azúcares deben ser prescritos por nutricionistas cualificados y se deben identificar alternativas saludables. La premisa “alimentos primero” es importante. Por ejemplo, para que quieres recuperar con una bebidas de carbohidratos cuando lo puede hacer con leche o agua, electrolitos y fruta. Dependerá como siempre del tiempo que tengamos para recuperar entre sesión/evento.

2. Modificación del ambiente oral. Si la necesidad del deporte en cuanto a algunos alimentos/ suplementos impera, usa medidas que ayuden a amortiguar los efectos. Por ejemplo pasta de dientes fluorada (al menos 2800 ppm) o los enjuague orales son una alternativa (pero cuidado con tu suplementación con jugo de remolacha dado puedes interferir sus efectos  con el enjuague)

3. Reducen la placa dental mediante una adecuada higiene oral. El crecimiento bacteriano y la formación de biofilm se ven favorecidos por la deshidratación durante el ejercicio y el alto flujo de aire junto con la inmunosupresión debida al ejercicio de elevada intensidad. Es importante la educación sobre la higiene dental a través de un profesional.

4. Revisiones de salud oral periódicas (dos veces al año)

5. Cuidado con los desordenes de alimentación.

6. Estrategias simples que puede ayudar como “estrategia de los dos botes” beber bebida deportiva seguido de de agua

7. Como siempre …esperaremos más investigación!

Un saludo